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lunes, 25 de enero de 2021

La luz del candil

 La luz del candil


La luz del candil está amortiguada,

la llama triste del pàbilo no se mueve.


Quizás falte aceite para darle vida,

o dejar puertas y ventanas bien cerradas

para que no entre el viento turbio del duelo.


Ochenta años, setenta de recuerdos

la mayoría placenteros.


Los otros los he podido alejar

pidiendo ayuda al viento,

pero con el ruego  que la luz del candil no la apague

ya que ella, sabia amiga,

a pesar de estar amortiguada

sabe que cuando el pàbilo a falta de aceite quede seco

así también terminará su vida.


Fifo - Josep Lleixà

24-1-2021

domingo, 24 de enero de 2021

La llum del cresol

 




La llum del cresol


La llum del cresol está esmorteida,

la flama trista del ble no és mou.


Potser falti oli per donar-li vida,

o deixar portes i finestres ben tancades

perquè no entri el vent tèrbol del dol.


Vuitanta anys, setanta de records

la majoria plaents.


Els altres els es pogut allunyar

demanant ajut al vent,

però amb el prec que la llum del cresol no la apagui

ja que ella sàvia amiga

tot i estar esmorteida

sap que quan el ble a falta d'oli quedi eixut

així també finirá s'ha vida.


Fifo – Josep Lleixà


miércoles, 30 de diciembre de 2020

Soy una ilusion

 Soy una ilusión que habita un cuerpo humano,                                                   una fantasía de un Demiurgo que ha tenido a bien darme vida

Soy un sueño demasiadas veces convertido en pesadilla
Que vivo al-albedrío de andar los caminos que yo no he decidido transitar,            porque no se donde me van a llevar. 

En cada huella dejo una miga de pan
para saber quién soy de dónde vengo o  donde voy. 
Pero siempre hay un pajarraco negro.
que borra mi rastro y tránsito por la vida.
 He aprendido al llegar a un cruce.
que no decidir el camino, o decidirlo, es perder la libertad.
Cierro los ojos de mi personalidad.
Escucho el Consejo de la voz interna que no engaña y sigo caminando.

Só una il-lusio

 Sóc una il-lusio que habita un cos humà,

una fantasia d'un Demiurg que ha tingut a be donar-me vida

Sóc un somni massa vegades convertit en malson. 

Que visc a l-albir de caminar els camins que jo no he decidit transitar ,

perque  no se  on son. 

A cada petjada deixo una engruna de pa, 

per saber qui sóc d'on vinc o on vull anar, 

però sempre hi ha un ocellot negre.

que esborra el meu rastre i transit per la vida.

 He après al arribar a una cruïlla que

 no decidir el camí o  decidir és perdre la llibertat.

Tanco el ulls de la meva personalitat. 

Escolto el Consell intern que no enganya i continuo caminant.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Poesia


 https://tallerigitur.com/poesia/poesia-catalana-josep-lleixa-fernandez-mas-de-barberans-cataluna/5188/.

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martes, 27 de octubre de 2020

Miles de personas

 Miles de personas acompañaban el feretro del difunto esperando que fuera el último de sus viajes.

Miles de personas guardaban el más absoluto silencio al paso de la comitiva. Ni un susurro no querían que despertase.

Los acompañantes, armados de picos y palas para ayudar al sepulturero a herir las entrañas de la tierra, a poder ser hasta llegar a regiones de fuego, esperando, rogando a la vez, que allí no fuera lugar de descanso, que fuera sitio

para conseguir esta vez sí, 

justicia, esta vez terrena

Estaban organizados. Los de los picos, a un lado del agujero ya tenebroso que empezaba a tener forma. Los de las palas aliviando de tierra el lugar donde enterrarian al difunto. 

Pico clavado en el suelo, pala que liberaba la tierra ya removida. 

Y así, en silencio, de una forma pausada y eficaz, esperaban los miles de sepultureros voluntarios restantes. 

La caja de nogal sin cruz ni bandera, esperaba ser bajada 

al averno, mientras la fosa ganaba en profundidad. 

Todo en un silencio sepulcral

Ni un hisopo con agua bendecida, ninguna lágrima de persona agradecida, Sólo se oyó un grito desgarrado que con voz potente dijo. "tanta paz te llevas como tranquilidad nos dejas... Cabron" 

( continuara) 

Josep Lleixà Fernández




sábado, 24 de octubre de 2020

El entierro

 Miles de personas acompañaban

el féretro del difunto esperando

que fuera el último de sus viajes.

Fue arduo el esfuerzo, pero valía la pena. Encontraron dificultades hasta llegar al destino.

De pronto se hizo la noche, cientos, miles de cuervos, gaviotas negras y estorninos , se adueñaron del cielo con sus horribles graznidos, que eran cantos de alabanza al Ser que mas habían querido.

Querían entorpecer la marcha, dificultar su caminar, y si fuera poco el ruido empezaron a soltar sobre  muchedumbre callada sus pestilentes excrementos.

Lluvia. Truenos, relámpagos iluminaban el cielo, espectáculo dantesco.

que dejaron el Camposanto que desde aquel día dejaría de serlo, anegado con lagrimas torrenciales de los Dioses del infierno. Algunas tumbas cavadas a poca profundidad, dejaron ver manos que eran solo agarrotados huesos, pidiendo sin voz

ser liberados antes de descender para siempre al averno.

Algunos porteadores de la caja la arañaban hasta quedarse sin uñas dejando así patente el desprecio por su contenido.

Los que asistían al paso de la comitiva cuando lo hacia féretro escupían al aire para que su saliva pestilente al caer sobre el, se esparciera y así no dejar ningún espacio en el que no hubiera muestras de su repulsión hacia el muerto.

No habían curas ni monaguillos, ni caballos negros con penachos dorados que hicieran solemne el cortejo.

Detrás del féretro un perro, ojos húmedos por haber llorado de pena , alegría o de miedo.

Sin raza definida un amasijo de pelos, sin rabo que le había cortado su dueño para que no pudiese ninguna vez demostrar su afecto, fidelidad o respeto.

Tardaron días para llegar a su destino. Muchas sorpresas aun encontrarían en el camino como demonios disfrazados de peregrino